sábado, 27 de agosto de 2011

Autonomía Zapoteca a la Yalalteca


Hace ya más de una década que pensé en que los Zapotecos deberíamos unirnos, honestamente la idea me abordó desde la infancia. Esta idea rebasa el discurso simplón de cada pueblito oaxaqueño de origen Zapoteca para superar sus conflictos locales. Mi idea considera que si nos unimos en una confederación de comunidades que reconozca los recursos naturales que se comparten regionalmente y que con esta base se administren los mismos para el desarrollo local, desmarcados de la dinámica de esta República en la que la historia nos dejó atrapados; podemos alcanzar el desarrollo y crecimiento que nuestro actual país no ha podido concedernos en 500 años en los que hemos formado parte de él.


Cuando el EZLN apareció no me sorprendió de ninguna forma la reacción de un grupo de comunidades originarias del sur de la República Mexicana. Había observado desde mi infancia el olvido, simplemente, el olvido.

La historia Zapoteca es una larga lista la de olvidos, atropellos, abusos. Nada justifica las encomiendas de la Colonia. Un pretexto vulgar de los europeos para nombrar la esclavitud de nuestros abuelos hace 400 años.

Eso que muchos llaman nuestras tradiciones puras, en realidad no son otra cosa que implantaciones de los modelos rurales españoles en nuestra cultura Zapoteca. El Zapoteco puro ya no existe. La identidad sí, basada en la cohesión que nos otorga el origen étnico y un pasado geográfico común; en los casos más afortunados la lengua, la tradición popular por generaciones, la cohesión política de una comunidad nos dejaron una fuerte identidad.

En los 3,000 años de registros de existencia de los Zapotecos como etnia heterogénea nunca pensamos como una nación única. La noción de Estado moderno es una idea europea que acompaña a los occidentales hasta el siglo XVIII. Hace 4,000 que los Chinos ya la había consolidado.

Todos los Bene Zaa, Binniza ó Ben Za compartimos orgullosamente nuestro origen. Compartimos una identidad muy fuerte, compartimos una vitalidad, capacidad y por supuesto y para nuestra mala fortuna, el subdesarrollo también es compartido.

Las reformas de San Andrés y sus respectivas reformas constitucionales nos pemitirían la libre asociación entre gobiernos municipales para la creación de planes de desarrollo local. Podríamos centralizar los planes de desarrollo regional y con ello planificar en los primeros años del proyecto el uso de los recursos más básicos que ahora tenemos como pueblos Zapotecas: LA GUELAGUETZA, la GWOZON.

Contamos con la mano de obra de ambos sexos. Debemos llamar a los hijos de nuestros paisanos educados en EUA para que con su formación universitaria aporten lo mejor en tecnología para nuestras comunidades.

Nunca propondría una idea romántica al estilo Cuba posrevolucionaria, pero es indispensable tomar los ejemplos exitosos de esos proyectos y ADAPTARLOS a nuestra realidad y a nuestros recursos.

Empezar este proyecto no implica una ruptura con el Estado Mexicano. Hacerlo sería un suicidio. En tanto el Estado Zapoteca no sepa y pueda generar el suficiente producto interno bruto (léase empresas que paguen impuestos y empleos formales a los que también se les deduzcan sus respectivas aportaciones o hasta que diseñemos un mecanismo de financiamiento menos gravoso) para cubrir los servicios públicos que todo gobierno provée debemos mantenernos bajo la tutela y los recursos de la Nación Mexicana.

La Meta de la Primera Etapa es saber administrar el empleo de modo que garanticemos la producción de los bienes que autárquicamente requiera la Nación en una primera etapa para cimentar el desarrollo en las siguientes décadas.

Para el éxito del Proyecto debe concretar un nivel de vida superior al de la Entidad Federativa mexicana mejor posicionada en el momento de cada evaluación interna. Con ello justificaremos en esta primera etapa que somos un pueblo con suficiente madurez para para manejarnos sin ayuda del Estado Mexicano.

¿En qué consiste el desarrollo de la Primera Etapa?

Tomemos los ejemplos Israelíes, Chinos y Coreanos. Los primeros 20 años debemos garantizar las condiciones que rompan los círculos de pobreza. Debemos procurarnos la salud universal, resolver los problemas de alcoholismo que a la fecha es un asunto de Seguridad impostergable junto a la Diabetes Mellitus en nuestra raza. Debemos garantizarnos vivienda digna, educación tecnológica que realmente reconozca nuestras características potenciales.

Es imprescindible tener en menos de 20 años un excelente sistema de comunicación interno. Trenes, carreteras y rutas de autobús impecables. Nuestro desarrollo no se debe basar en la destrucción del medio ambiente.

El territorio Zapoteca es muy chico. Abarca la región veracruzana del Sotavento, La Sierra Norte, los Bixhanas y los Nezhitza. El Valle de Oaxaca, el corredor que va del Valle hasta la Costa Chica en Puerto Angel, los Loxichas y por supuesto el Istmo de Tehuantepec. Principal enclave de nuestra identidad.

El aprovechamiento geopolítico de esta región nos corresponde como pueblo originario es irrenunciable y bandera de nuestra soberanía como Nación.

Cada región tiene características económicas muy diferentes. Aprovechemos esa diversidad para generar el crecimiento que requerimos. Siempre respetando el entorno que heredaremos a nuestros hijos.

En futuras entregas hablaremos de las Finanzas Públicas, Infraestructura, de la Administración de Justicia y del Sistema de Seguridad, de las opciones productivas que con una visión global puede hacer de la Nación Zapoteca una potencia en el orbe.

En otro post expondré mis propuestas sobre cómo se puede proponer cuajar esta confederación.












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