Queridos lectores:
Desde que entré como consultor a una ONG financiada por World Resource Institute he tendio poco tiempo para continuar blogeando. Un sábado a la noche viene bien para leer lo mismo el blog de Gerardo Esquivel, que para comentar con Eduardo Rodriguez-Oreggia el objetivo de mi blog. Así que me sugirió escribir sobre su nueva computadora. Obvio que no haré eso. Pero si se ubicó automáticamente en el discurso del rancho electrónico. A "el Doc", como le llamamos en el IIDSES, le pareció re-interesante hacer notar su versión de su propio "rancho electrónico".
Siendo de Papantla cuando va su tierra acude a la central de autobuses del Norte, un lugar horrible y tercermundista con ganas, si alguien a transitado por ahi a las siete de la mañana entenderá de taqueros y tamales fritos entre banquetas grasosas y mojadas. Después se aborda un elegante autobús Marco Polo, los mejores de América Latina de acuerdo a la revista Global Economy, ensamblados en Brasil, desplazaron hace más de diez años a cualquier producto DINA (Orgullo nacional)... la globalización.
Luego de atravesar comodamente la mala planeación urbana de los arrabales del norte de la ciudad, el autobús toma una autopista que maravillosamente hace que su viaje dure tres horas, hasta que una salida mal diseñada se convierte en un cuello de botella que mata la eficiencia de tan costosa ruta. Todo ello convierte un viaje de tres en una tortuosa travesía de cinco horas, es decir, aumenta en 66% el costo de una pretendida eficiencia ganada (perdida).
Bahh, en este país todo está mal diseñado. Viajas en un autobús hecho por una de las cien compañías mas competitivas de la región para llegar con una super computadora y tu doctorado en LSE a un pueblo mágico, Patrimonio de la Humanidad. Papantla, con su Tajín y su Tecolutla.
¿No es este entonces un gran rancho electrónico?
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